Esta es la franja del candidato presidencial por la Concertacion de partidos por la democracia. El DC Eduardo Frei:
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By vozsinvoto.cl on November 28, 2009
Esta es la franja del candidato presidencial por la Concertacion de partidos por la democracia. El DC Eduardo Frei:
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By vozsinvoto.cl on November 10, 2009
El 16 de mayo de 2007, el Congreso Nacional rechazó el proyecto de ley que otorgaba el derecho a voto a chilenos residentes en el extranjero: 63 a favor, por parte de parlamentarios de la Concertación, 23 en contra de la Alianza y 20 abstenciones –se necesitaban 69 votos a favor para aprobar la iniciativa.
El tema reflotó este año, cuando unos meses atrás se produjo la discusión parlamentaria por la inscripción automática y el voto voluntario, propuestos por el oficialismo. Rápidamente aparecerían voces a favor, y –extrañamente, tomando en cuenta la tendencia de otras ocasiones–, pocas en contra. Tanto el candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, como el de la Alianza, Sebastián Piñera, se cuadraron junto a la Presidenta en la necesidad de legalizar el proyecto que –según cifras oficiales– permite a los 857 mil compatriotas votar en cada una de las elecciones del país.
Sin embargo, la Alianza tenía un reparo: sólo los chilenos en el extranjero que mantuvieran vínculos con el país podrían hacer efectivo su derecho a voto. Es decir, sólo aquéllos que hayan visitado Chile dentro de un lapso de cinco años. Una condición impuesta por la UDI que, en un principio, se opuso férreamente a la iniciativa –incluso llegó a hablar de “contrabando político” por parte del gobierno.
Si bien hoy, tras poco más de dos años desde aquella votación en el Congreso, ambas coaliciones parecen estar a favor del voto en el extranjero. El reparo de la oposición ha vuelto a trabar el tema, generando una nueva polémica en la que la pregunta de fondo sería otra: ante una eventual elección, en la que sí estarían incluidos los votos emitidos por los chilenos residentes en el extranjero: ¿quiénes, de todos esos compatriotas, cumplirían las condiciones para votar?
Este nuevo panorama aumenta la incertidumbre de los miles de chilenos alrededor del mundo que, por diversas razones, han dejado –o se han visto obligados a hacerlo– el país. La discusión no parece tener fin. Lo cierto es que tras algunos meses de presión, el gobierno ha desistido del tema, así como también los candidatos presidenciales que, por más que lo incluyan en sus programas de gobierno, han dejado de mencionarlo en sus discursos: en el primer debate presidencial no se tocó ni una sola vez el tema.
A esta altura, el derecho a voto parece un recurso populista, una de las tantas maneras de conseguir votos gratis para cada uno de los candidatos que se presenta en una elección, tal como el tema de la delincuencia y la salud –no se puede negar que el tema es polémica en cada una de las elecciones, pero siempre por un tiempo y siempre termina en lo mismo.
El 13 de diciembre los chilenos debemos cumplir con el acto emblema de una democracia: la elección del Presidente de la República. Y mientras los más de 8 millones de ciudadanos inscritos en los registros electorales estén ejerciendo su derecho, los miles de chilenos en el exterior –esos mismos que aparecen gritando el “ceacheí” cuando juegan Massú o González, o lloran cuando escuchan el himno nacional cada vez que la Selección juega en el extranjero– no tendrán más que sentarse a esperar a ver qué sucede a la distancia.
Es urgente que se tomen medidas frente al asunto. Ya no se trata de nostalgia, conflictos políticos, o mero capricho. Estamos hablando de detener la discriminación y la exclusión. Estamos hablando de algo con lo que tanto les gusta llenarse la boca a los políticos del país. Estamos hablando de hacer democracia.
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By vozsinvoto.cl on November 10, 2009

Más allá del análisis de campaña que se puede realizar tras la reciente visita a Mendoza del candidato de la Concertación, Eduardo Frei, es preocupante ver cómo —nuevamente— Chile tiene ante sus ojos la vieja y eterna discusión sobre el voto de los chilenos en el extranjero, la cual simplemente se utiliza para obtener ventajas políticas y no solucionar el problema de fondo.
Es preocupante y carente de futuro ver los planteamientos de diputados y senadores de la Alianza, quienes en vez de sembrar frutos y vías para el diálogo, entrampan en los medios —y en el Congreso— la apertura a miles de compatriotas que, con evidente interés, buscan manifestar su voz que parece estar cada vez más extinguida.
Intervención electoral, operadores políticos, sumarios al canciller y posibles sanciones, son los temas puestos en el tapete sobre la participación de Miguel Molina, presidente de los chilenos residentes en Cuyo, a quien como trabajador del consulado —se desempeña como coordinador de atención al público— se le acusa de tener excesivo poder y acceso de información sobre estos chilenos que podrían cruzar la cordillera y cambiar el empate técnico entre las dos candidaturas tradicionales. Se acusa que en pasadas elecciones los chilenos-mendocinos ya tuvieron vital importancia.
La visita de Frei, quien fue acompañado por el mismísimo ex Presidente Lagos, lejos de ser desmenuzada como un acierto o una torpeza de Océanos Azules o el Gobierno, reabre un escenario en el cual la Alianza, lejos de valorar a los ‘chilenos extranjeros’, los prejuzga o identifica con colores políticos determinados y heredados desde el quiebre de la democracia.
En ese sentido, Frei anunció que en caso de ganar en enero, presentará en marzo en el senado nuevamente el proyecto, que además del voto de chilenos en el extranjero plantea discutir el voto voluntario y la inscripción automática.
Además, incluyó dentro de sus propuestas estudiar una posible potencialización del sistema de protección social a los chilenos en el extranjero, acción que en Chile mantiene a Bachelet por las nubes en las encuestas de popularidad.
Es precisamente este concepto el que es escondido de manera simplista por senadores como Jovino Novoa, quienes en declaraciones manifestaron su “repudio” a un eventual traslado por parte del gobierno a estos chilenos que desean cruzar la frontera y ejercer su derecho.
¿Qué otras vías se propone? Ninguna real. ¿Es necesario tener un vínculo estable con el país cada tres años para ser chileno y así simplemente votar? ¿Se debe tener derecho a pensión o cotizar en alguna AFP?
Estos cuestionamientos tienen asidero político en los planteamientos programáticos de la Unión Demócrata Independiente (UDI), quienes haciendo un flaco favor a su nombre, restringen este derecho a los chilenos residentes en el extranjero. Lejos de hacernos “exclusivos”, nos separa del resto de los países que sí pueden establecer este derecho.
Además, la desalentadora tozudez política de la UDI la hace aparecer indispuesta a transar y dialogar, ya que el peso simbólico de este partido ha pasado por alto incluso la candidatura de Sebastián Piñera (RN), a quien hace algunos meses dejaron solo en sus intenciones de ‘conversar’ el tema. Hoy, nuevamente Piñera se muestra proclive a esta ley, pero finalmente es este partido el cual manda y hace negativa la respuesta de la Alianza.
Estos parlamentarios son los primeros que, ante cualquier insinuación de enemistad por parte de Alan García, salen a defender el orgullo nacional y emplazan a tomar acciones concretas contra Perú. Ahí la patria y la nacionalidad derriban fronteras y nos une un sentimiento único de ser chilenos en todas partes del mundo.
Son estos parlamentarios quienes, moldeando un proyecto de identidad nacional condimentado con tradiciones militares, critican al vecino país por su desorden institucional y corrupción. ¡Vaya desorden! La diferencia: Los peruanos de la Plaza de Armas votaron por Fujimori, por Toledo, por García, por Vargas Llosa o por Humala.
Son estos parlamentarios los que a la hora de tener la opción de unir a los chilenos en el extranjero con la posibilidad de voto, deciden obviar el tema rechazando en el congreso proyectos de ley que cíclicamente aparecen. Marzo podría traer una nueva oportunidad.
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