frei y piñera

Más allá del análisis de campaña que se puede realizar tras la reciente visita a Mendoza del candidato de la Concertación, Eduardo Frei, es preocupante ver cómo —nuevamente— Chile tiene ante sus ojos la vieja y eterna discusión sobre el voto de los chilenos en el extranjero, la cual simplemente se utiliza para obtener ventajas políticas y no solucionar el problema de fondo.

Es preocupante y carente de futuro ver los planteamientos de diputados y senadores de la Alianza, quienes en vez de sembrar frutos y vías para el diálogo, entrampan en los medios —y en el Congreso— la apertura a miles de compatriotas que, con evidente interés, buscan manifestar su voz que parece estar cada vez más extinguida.

Intervención electoral, operadores políticos, sumarios al canciller y posibles sanciones, son los temas puestos en el tapete sobre la participación de Miguel Molina, presidente de los chilenos residentes en Cuyo, a quien como trabajador del consulado —se desempeña como coordinador de atención al público— se le acusa de tener excesivo poder y acceso de información sobre estos chilenos que podrían cruzar la cordillera y cambiar el empate técnico entre las dos candidaturas tradicionales. Se acusa que en pasadas elecciones los chilenos-mendocinos ya tuvieron vital importancia.

La visita de Frei, quien fue acompañado por el mismísimo ex Presidente Lagos, lejos de ser desmenuzada como un acierto o una torpeza de Océanos Azules o el Gobierno, reabre un escenario en el cual la Alianza, lejos de valorar a los ‘chilenos extranjeros’, los prejuzga o identifica con colores políticos determinados y heredados desde el quiebre de la democracia.

En ese sentido, Frei anunció que en caso de ganar en enero, presentará en marzo en el senado nuevamente el proyecto, que además del voto de chilenos en el extranjero plantea discutir el voto voluntario y la inscripción automática.

Además, incluyó dentro de sus propuestas estudiar una posible potencialización del sistema de protección social a los chilenos en el extranjero, acción que en Chile mantiene a Bachelet por las nubes en las encuestas de popularidad.

Es precisamente este concepto el que es escondido de manera simplista por senadores como Jovino Novoa, quienes en declaraciones manifestaron su “repudio” a un eventual traslado por parte del gobierno a estos chilenos que desean cruzar la frontera y ejercer su derecho.

¿Qué otras vías se propone? Ninguna real. ¿Es necesario tener un vínculo estable con el país cada tres años para ser chileno y así simplemente votar? ¿Se debe tener derecho a pensión o cotizar en alguna AFP?

Estos cuestionamientos tienen asidero político en los planteamientos programáticos de la Unión Demócrata Independiente (UDI), quienes haciendo un flaco favor a su nombre, restringen este derecho a los chilenos residentes en el extranjero. Lejos de hacernos “exclusivos”, nos separa del resto de los países que sí pueden establecer este derecho.

Además, la desalentadora tozudez política de la UDI la hace aparecer indispuesta a transar y dialogar, ya que el peso simbólico de este partido ha pasado por alto incluso la candidatura de Sebastián Piñera (RN), a quien hace algunos meses dejaron solo en sus intenciones de ‘conversar’ el tema. Hoy, nuevamente Piñera se muestra proclive a esta ley, pero finalmente es este partido el cual manda y hace negativa la respuesta de la Alianza.

Estos parlamentarios son los primeros que, ante cualquier insinuación de enemistad por parte de Alan García, salen a defender el orgullo nacional y emplazan a tomar acciones concretas contra Perú. Ahí la patria y la nacionalidad derriban fronteras y nos une un sentimiento único de ser chilenos en todas partes del mundo.

Son estos parlamentarios quienes, moldeando un proyecto de identidad nacional condimentado con tradiciones militares, critican al vecino país por su desorden institucional y corrupción. ¡Vaya desorden! La diferencia: Los peruanos de la Plaza de Armas votaron por Fujimori, por Toledo, por García, por Vargas Llosa o por Humala.

Son estos parlamentarios los que a la hora de tener la opción de unir a los chilenos en el extranjero con la posibilidad de voto, deciden obviar el tema rechazando en el congreso proyectos de ley que cíclicamente aparecen. Marzo podría traer una nueva oportunidad.

Popularity: 100% [?]

Comments

No Responses to “Voto chileno en el extranjero: ¿Nos vemos en marzo?”

Write a Comment